
Valencia- Así comenzó el Valencia: con ganas y a lo loco. Los refichajes de Silva y de Villa se hallaban sobre el terreno de juego. Sus dos jugadores franquicia salieron a morder. Sus ganas eran locas. Su entrega, total... Una crónica de Miguelete Tres Velas.
Noticias Valencia (Redacción/ Miguelete Tres Velas)- Así comenzó el Valencia: con ganas y a lo loco. Los refichajes de Silva y de Villa se hallaban sobre el terreno de juego. Sus dos jugadores franquicia salieron a morder. Sus ganas eran locas. Su entrega, total. Pero el fútbol no fluía en las filas valencianistas. En cambio, el Mallorca hacía correr el balón, lo manoseaba con arte, con estilo. El Valencia se volvía loco, un loco con ganas pero sin encontrar el modo de deslumbrar. El juego de los que llevaban camiseta blanca se limitaba a achicar el agua que les lanzaban a la cara los mallorquines y a obligar al balón a largos y aéreos viajes en busca de Villa, una figura perdida, solitariamente perdida, entre tanto defensor contrario. Salvo las cosas de Silva, todas ellas buenas, allí no había quien entendiera del arte de patear el esférico. Creo que el desgarbado juego del Valencia se cocinaba en la media. Albelda achicaba balones, pero en su escuela futbolística no le enseñaron a pasar, a crear, a oler el desmarque de sus compañeros. Baraja se obstinaba en servir balones largos que los defensas se encontraban de cara y con todas las ventajas para pulirlos de inocencia. Así no había manera. Pero en el minuto 20 de la primera parte, se produjo un hecho fortuito que cambió la suerte del partido. Baraja sufrió un golpe que provocó su retirada. Y fue un golpe de suerte para el Valencia. En su lugar salió Fernandes, toda una máquina de hacer fútbol inteligente, sin descuidar tareas defensivas. Desde ese momento, cambió la suerte de Villa quien dejó de sentirse un náufrago solitariio en medio del océano balear. Hasta él llegaron balones cargados de dinamita, de fuego. Las filas del Valencia se estrecharon. Silva ya no tenía que ir a mendigar a sus defensas que le cedieran el balón. Había quien se lo llevaba muy cerca de su demarcación natural, que es viéndoles el rostro a los que defienden. Y todos comenzaron a funcionar según sus lógicos guiones. Villa enamoró con un gol que sólo marcan los verdaderos arietes y fabricó otro pero dejó que se lo apuntara el joven Mata. Tras el descanso, el siempre venenoso Vicente -sustituto de Mata- hereda un pase magnífico de Angulo y se limita a ordenarle al balón que enfile hacia el gol.
Lo que comenzó, por parte del Valencia, como un partido de poco menos que patadón y a ver qué pasa, se enderezó a partir del minuto 20. A Fernándes hay que anotarle gran parte de este cambio.
FICHA TÉCNICA
Valencia CF 3: Renan, Albiol, Albelda, Villa, Baraja (Manuel Fernandes, min. 19), Mata, Pablo (Angulo, min. 62), Alexis, Silva (Vicente, min. 72), Miguel y Moretti.
RCD Mallorca 0: Moyà, Josemi, Ramis, Varela (C. Santana, min. 61), Webó (Aduriz, min. 61), Jurado, Nunes, Arango, Martí, Oscar Trejo (Gonzalo Castro) y Corrales.
Goles: 1-0 Villa (min. 33), 2-0 Mata (min. 37), 3-0 Vicente (min. 82)
Árbitro: Rubinos Pérez (Colegio madrileño) amonestó a Silva, Moretti, Albelda y Alexis del Valencia CF.
Incidencias: Jornada 1ª del Campeonato Nacional de Liga. Camp de Mestalla, 40.000 espectadores.