Clasificatorias para el Mundial de Suráfrica (Estonia 0 – España 3): Villarreal y Valencia presentes en esta victoria

Oct
12

   
Valencia- Jugadores encuadrados en equipos de Primera de nuestra Comunidad tuvieron en este encuentro una actuación bastante desigual... Una crónica de Miguelete Tres Velas.
 
 Noticias Valencia- (Redacción / Miguelete Tres Velas)- El mejor por arriba fue Cazorla. Es quien más verticalidad buscó en los ataques de la Roja. Su obsesión era Villa y Torres. A ellos los buscaba tras cada quiebro, a ellos les dedicaba cada balón en profundidad. Es cierto que Iniesta bullía por la izquierda y mareaba a su marcador hasta hacerle perder el sentido de la orientación. Pero Cazorla interpretaba su fútbol desde un ángulo más resolutivo, más directo y fulminante. Si Torres y Villa hubieran tenido su noche, los servicios de Santi Cazorla les habría permitido agujerear puerta con una escandalosa frecuencia. El mismo Cazorla tuvo el gol prendido de sus botas cuando en el minuto 74  Cesc le hace destinatario de un soberbio pase que el asturiano del Villarreal empuja con su zurda hacia la portería y sale por la izquierda del poste.
Capdevila no tuvo demasiado tráfico por su banda, cosa que le permitió recorrerla como un auténtico caudillo e imponer su ley. Se constituyó como extremo en muchas ocasiones y sus botas le encontraron gusto al centro largo y al pase inteligente.
David Villa anduvo bastante perdido entre tanta acumulación de defensas. El delantero del Valencia brilla más en los contraataques, cuando en su entorno se puede respirar, cuando unos metros de aire le permiten estirar sus piernas para burlar, para escapar o para conectar un disparo seco y venenoso que vaya rasurando la hierba hasta alojarse en la cueva donde se cuelgan las redes. Los partidos trabados le van menos y si por otra parte a su lado le colocan un hombre –Torres en concreto- con idéntica función que la suya, Villa ha debido sentirse constreñido, encorsetado y con la capacidad de moverse limitada en exceso para un delantero al que le gusta sentirse dueño de una amplia franja del campo. No obstante tuvo algún que otro acierto que proclama a las claras qué clase de magnífico futbolista es este asturiano afincado en Valencia, como el espléndido pase que le envió a Fernando Torres en la boca de gol y que motivó el derribo del rubio madrileño y el señalamiento del correspondiente penalti. Justo resultó que fuera el propio Villa quien materializara ese penalti, consiguiendo el 2 – 0 para España.
Respecto a las ausencias, la más llamativa ha resultado la de Marco Senna. El mediocampista villarrealense, no jugando, ha provocado un socavón en medio del campo y en la zona próxima a la defensa Roja que poco ha faltado para que sea verdaderamente letal. Xavi es un creador y a ello se ha aplicado a lo largo de la noche. Xabi Alonso, que podría habernos hecho, en alguna medida, olvidar a Senna, deslumbrado por la propia dinámica del juego más técnico de España, también ha olvidado labores defensivas y se ha dedicado a emular a su homónimo del Barça y se ha separado peligrosamente de sus compañeros de atrás, permitiendo a esa panda de amiguetes que forman el Estonia, aficionarse más de la cuenta a pasear por las cercanías de Casillas para inquietarlo, conturbarlo y ponerlo a prueba más de lo que nadie hubiera imaginado. En fin, que la ausencia de Senna fue un grave error computable a Vicente Del Bosque que, pese a todos los recientes triunfos, aún no parece haberle cogido el tranquillo a esa selección que dejó perfectamente engrasada y a punto el anterior seleccionador.
Nada que objetar a las ausencias de Marchena y Albiol. Este último, por lesión; aquél, por carecer aún del ritmo necesario para la alta competición.   
 

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