Equipos Valencianos en Europa: Con las esperanzas intactas en Champions y en Uefa

Sep
23


 
Valencia/Villarreal- Durante las próximas fechas, La Champions  League y la Copa de la UEFA van a tener ocupados a los dos equipos de Primera de la Comunidad Valenciana. Una crónica de Miguelete Tres Velas.

Noticias Valencia  (Redacción/ Miguelete Tres Velas)- Durante las próximas fechas, La Champions  League y la Copa de la UEFA van a tener ocupados a los dos equipos de Primera de la Comunidad Valenciana. El Villarreal, por su condición de subcampeón de la Liga española, accede directamente a los dieciseisavos de la máxima competición europea y tendrá que verse las caras con el actual campeón de la Champions, el Manchester United, con el Céltic de Glasgow y con el casi desconocido Aalborg. Sólo dos de estos equipos accederán  a los octavos, y si consideramos al Manchester como favorito casi indiscutible, contra quienes el Villarreal tendrá que batirse el cobre, y dejarse la piel en el envite, es con los de Glasgow y los daneses.
Estos últimos, sobre el papel, no representan un riesgo serio, y el principal envite para el Villarreal es ganarles en su frío feudo en una fecha  –el 5 de noviembre-  en que por el norte de Europa hay que andar ya con abrigo y  bufanda. Y eso, para un equipo mediterráneo, la verdad es que puede influir. Aunque puestos a repasar el curriculum  reciente de los nórdicos, infunde también una especie de temblor –y esta vez no climatológico- constatar que el Aalborg en la fase previa se deshizo del Modrica bosnio por un global de 7 – 1 y de los lituanos del Kaunas por un también contundente 4 – 0.
Bueno, si es por fechas, peor lo tiene cuando juegue contra el Céltic el 10 de diciembre en la  umbrosa y oscura Glasgow. Siempre cabe la esperanza de que el color amarillo intenso de los de Pellegrini acabe infundiendo algún tipo de deslumbramiento, por falta de costumbre, a  los inquilinos de Céltic Park, y entre parpadeo y parpadeo,  endosarles los goles que hagan falta para inclinar la balanza del costado castellonense. De todas formas, el Villarreal y el Céltic son viejos conocidos que guardan un bonito recuerdo mutuo. Les vienen tan nobles sentimientos de cuando en 2004 tuvieron que batirse en UEFA y de la sangre que todo enfrentamiento genera brotó la insólita aunque hermosa flor del respeto y de la amistad entre ambas hinchadas. De todas formas las lanzas que a los amarillos les muestren en  Céltic Park en  diciembre dependerán, sin duda, de las que los propios castellonenses exhiban en El Madrigal dos meses antes, concretamente el 1 de octubre. Otro detalle que hay que tener en cuenta es que los españoles y los británicos cerrarán con su enfrentamiento en Glasgow la tanda de partidos de estos dieciseisavos de final de la Champions. Y eso siempre encierra un peligro que, si es desesperado, puede acabar hasta con las mejores relaciones.
Cuestión aparte merece el Manchester United. Vigente campeón de la Champions, el Manchester obtuvo el título en un épico encuentro  frente al Chelsea con  la consabida tanda definitoria de penaltis y el clamoroso  fallo de su mejor ariete, Cristiano Ronaldo, que colocaba en bandeja el título a disposición del equipo londinense, aunque  también este equipo se puso fallón y los de Manchester pudieron alzar, finalmente, el preciado galardón europeo.
Pero será cosa de señalar, antes de apabullarnos más, que en esta misma competición –temporada 2005- 2006- el Manchester y el Villarreal ya se vieron algo más que las caras y el resultado de su doble enfrentamiento nos permite concebir ciertas esperanzas puesto que no hubo goles en ninguno de ellos. Claro, que para algunos esto será un pobre consuelo, puesto que agua pasada no mueve molino y las apelaciones a tiempos pasados no impedirán, seguramente, que la orgullosa pata de un león vejado oprima la garganta más amarilla del fútbol español allá para el 16 de septiembre, cuando en Old Trafford  los chicos de Alex Ferguson salten al terreno de juego amparados por miles de gargantas deseosas de borrar aquellos lejanos y, para ellos, vergonzosos empates. Por allí correrán frente a nuestras manchas amarillas, encabritados y exultantes, todos los Cristianos Ronaldos, todos los Rooneys, todos los Scholes, todos los Giggs que puedan reunir los ingleses, los vestirán con camisetas rojas y los lanzarán en pos de un triunfo del que no dudarán ni un instante. Eso, en su casa. Y si por acaso algún chaval de los nuestros tiene la osadía de acercarse por sus tres palos, colocarán al cancerbero más dentudo, más sañudo y más enconado que encuentren. Y lo más probable es que encuentren para esos menesteres a un tal Van der Saar, alguien que no admite vagabundeos por sus cercanías o por las de  la puerta que acostumbra a defender.
Claro, que siempre nos cabe la esperanza de que el Villarreal saque a relucir en alguno de sus enfrentamientos con el Manchester ese carácter suyo tan peleón e iconoclasta, y mande a los ingleses, con un quiebro mediterráneo, al punto más oscuro de la estrella de  sus éxitos, lugar donde también anidan los tropezones, los infortunios y los sinos más controvertidos.
 
Y el Valencia
El Valencia se halla en otra guerra que el Villarreal. Sus trincheras son más cortas, menos profundas las angosturas por las que adentrarse y, en definitiva, más escuálidos los rivales que se le puedan situar enfrente. Es la guerra UEFA, querámoslo o no una guerra de segunda división europea.
Si alguien lo duda, que contemple, mínimamente si quiere, al oponente del Valencia en esta primera fase: el Club Sport  Marítimo, de Madeira. ¿Qué sabemos de él? Bueno, sabemos que juega en la primera división portuguesa, que en la temporada pasada terminó en 5ª posición, que su estadio, el Dos Barreiros, tiene una capacidad de poco más de nueve mil espectadores… En fin, que su entrenador se llama Sebastiao Lazzaroni y que sus jugadores, ninguno conocido, son, en su mayoría, portugueses y brasileños. Y ya no sabemos más, ya no sabemos más.
El balón UEFA correrá para el Valencia primero en la isla de Madeira el 18 de septiembre y acabará su recorrido en Mestalla el 2 de octubre.  Cualquier tropiezo de los valencianos estaría fuera de guión.  

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