
Valencia- La población de más de 65 años conserva una media de 17,1 dientes propios, casi cinco más que hace quince años, según un estudio.
Noticias Valencia- El programa de salud bucodental para la tercera edad puesto en marcha por la Unidad de Odontología Preventiva del Hospital Universitario Doctor Peset ha llegado a la conclusión de que la población de más de 65 años conserva una media de 17,1 dientes propios, casi cinco más que hace quince años, cuando las estimaciones eran de 12,48 dientes del total de 32.
El número de dientes remanentes desciende conforme aumenta la edad del paciente y es mayor en mujeres que en hombres. De hecho, las mujeres de más de 80 años conservan una media de 14,4 dientes propios, frente a los 8,9 dientes de los hombres en la misma franja de edad.
Este estudio, en el que también han colaborado profesionales de la Fundación para la Investigación en el Hospital Universitario Doctor Peset y del Instituto de Formación Profesional Superior “Ausiàs March” de Valencia, ha supuesto la revisión del estado de salud oral de 480 ancianos del Departamento de Salud 10, área asignada al Hospital Doctor Peset en la que el 19% de la población tiene más de 65 años.
El aumento del número de dientes propios remanentes observado en los últimos años se debe, según los profesionales que han participado en el estudio, “a la mejora de la higiene oral y al hecho de que cada vez hay más educación en los buenos hábitos y la gente está más sensibilizada de lo importante que es tener una boca sana para lograr una buena calidad nutricional y una buena calidad de vida”.
Alta prevalencia de patología periodontal
A pesar de estos resultados positivos, no hay que olvidar que el 93,75% de los participantes en el estudio del Hospital Doctor Peset presentaban algún tipo de patología periodontal que necesitó ser tratada. Entre las patologías más frecuentes destaca con diferencia la presencia de cálculos dentales (calcificaciones de la placa dental debidas a un cepillado incorrecto) que se observó en el 57,1% de la población estudiada.
“Esta gran prevalencia de cálculos, unida a la presencia de sangrado en un 25,62% de los pacientes estudiados, nos indica la falta de habilidad en la eliminación de la placa bacteriana que tiene este sector de la población y que a la larga puede derivar en otros problemas como la formación de bolsas o la pérdida de fijación de los dientes, observada en más de un 30% de los participantes”, explica la doctora Pilar Ibáñez, corresponsable del estudio.
Otra de las patologías con alta prevalencia son las caries radiculares, presentes en el 50,4% de los participantes. Sin embargo, el estudio del Hospital Universitario Doctor Peset ha permitido constatar que el estado de salud bucodental de los mayores de 65 años ha mejorado en los últimos quince años, ya que el número de piezas dentales cariadas, ausentes y obturadas (índice CAO-D) ha disminuido en un 3%.
También ha habido cambios significativos en los últimos años por lo que respecta a las prótesis dentales, ya que la conservación de un mayor número de dientes propios ha hecho que aumente la presencia de prótesis dentales parciales respecto a prótesis dentales completas. De hecho, sólo un 11,25% de los participantes en el estudio eran portadores de prótesis completa en ambas arcadas.
Asimismo, sólo un 6,88% de los pacientes presentaba patología de la articulación témporo-mandibular (como chasquidos, dolor de las articulaciones o abertura de la cavidad oral disminuida), frente al 28% de un estudio similar de hace quince años.
Importancia de la prevención
Los 480 ancianos, 184 hombres y 296 mujeres, han participado voluntariamente en este programa en el que, después de realizar a cada paciente una encuesta de salud y recoger algunos datos epidemiológicos, se les aplicaban las medidas preventivas que necesitaban como control de placa dental, limpieza con ultrasonidos o raspado y alisado radicular, aplicación de desensibilizantes o sellado de los dientes con surcos y muy desgastados, entre otras.
Con ello se ha pretendido evitar los problemas bucales más característicos de las personas mayores (caries radiculares, sensibilidad dental al frío o al calor y distintas patologías de la mucosa oral como hongos o úlceras). Para ello, durante casi cinco años se ha realizado una revisión anual de estos pacientes para comprobar la efectividad de estos tratamientos y controlar la aparición de nuevos problemas.
Actualmente el programa sigue en marcha gracias a la colaboración de los médicos de Atención Primaria, que son los que remiten a los pacientes al Hospital Doctor Peset, y a la labor de los alumnos del Ciclo de Formación General Superior en Higiene Bucodental del instituto “Ausiàs March” de Valencia.
“La salud bucodental en la tercera edad es muy importante ya que masticar correctamente y tener una boca sana no sólo aumenta la calidad de vida y facilita la correcta absorción de los alimentos, sino que previene problemas cardiacos y de artrosis provocados por las infecciones. El déficit masticatorio como consecuencia de la ausencia de piezas dentales por caries no reparadas y/o infecciones periodontales insuficiente y tardíamente tratadas, o no tratadas en absoluto y agravadas por hábitos nocivos como el tabaquismo y la deficiente higiene dental, colaboran en la aparición de situaciones de desnutrición en el anciano”, explica Pilar Ibáñez.
Asimismo, el estudio del Hospital Doctor Peset ha incluido un control de la dieta cariogénica (hábitos alimentarios que facilitan la aparición de caries) de los participantes y se les ha enseñado técnicas de auto-exploración oral para prevenir la aparición de lesiones malignas y técnicas para la correcta higiene bucodental y de prótesis.
“Se trata de pacientes que parten de una situación histórica de escasa importancia a las medidas preventivas, lo que conduce a un deterioro de su salud bucodental. Nuestros mayores van perdiendo inexorablemente sus dientes, lo que conduce a un empeoramiento de su calidad de vida. Por ello debemos pensar en potenciar aún más la prevención en la infancia y prolongarla a lo largo de nuestra vida para retrasar al máximo la aparición de la patología oral y limitar las consecuencias que tiene sobre la salud general de la población”, señala Pilar Ibáñez.